What's your name? John Fernández

Ojo: si tu nombre es John y te apellidas Fernández, no te ofendas. Este post no va sobre ti. Sigue leyendo y verás como cobra sentido.

Como profesora de inglés, hay muchas cosas que me hacen dañito al corazón y que hacen que mis pulmones sientan que no pueden coger aire. La cantidad de veces que he escuchado a un alumno decir /sainz/ en vez de /si:nz/ creo que está cerca de entrar en el libro de los récords. También tenemos el clásico 'I have 10 years' que, por muchos años que pasen, creo que no seremos capaces de erradicar ni con una sierra de calar.


Pero si hay algo que realmente hace que se me dilaten las aletas de la nariz es el tema de los nombres. Lo peor es que ocurre a principio de curso, cuando llego toda feliz a clase a conocer a los nuevos alumnos y tengo todas mis esperanzas volcadas en que este curso sea un gran curso. Me presento, explico cómo entiendo la enseñanza de idiomas, qué pueden esperar de mis clases y les pido que se presenten ellos para saber un poco más los unos de los otros. Y ahí empiezo a dudar. Descubro que en mi clase de inglés nivel B2 tengo a un Paul, a un John y a una Diana (léase, /daiana/). ¿Pero qué hace esta gente aquí si son anglófonos? ¿Pensarán que es una clase para B2 de español? Intento indagar un poco más y les pregunto sobre sus familias. Ni un solo angloparlante a la vista. Es entonces cuando empieza mi primera clase: 

Yo: entonces, si tus padres son españoles, ¿cómo es que les dio por ponerte un nombre inglés?
Alumno: no profe, si a ver, yo ser, soy Pablo, pero en inglés es Paul, ¿no? y como estamos en clase de inglés...
Yo: pero entonces si te vas a vivir a Reino Unido, por un poner, y empiezas a trabajar allí, ¿vas a firmar todo con Paul o con lo que pone en tu DNI?
Alumno: con lo que pone en el DNI, que es mi nombre... ah, vale, ya sé que quieres decir...

Y empieza el primer debate del curso. No sé que pensáis vosotros, pero yo esta moda que tenemos de unos años para acá de cambiarle el nombre a todo quisqui no lo entiendo. La señora que se vistió de amarillo para una boda y de manzana granny smith para otra no se llama Isabel, se llama Elizabeth y su hijo no es Carlos, ni su nieto Guillermo, sino Charles y William respectivamente. Aunque, he de reconocer, que aquí la que soy un poco talibana soy yo, ya que los nombres de la casa real si se pueden traducir, pero es la excepción de la regla. En este post, Ana de En clave no verbal, explica qué nombres se pueden traducir y cuáles no. 

Lo peor de todo no es eso, es que a las personas decidimos que les vamos a cambiar el nombre pero luego se nos llena la boca diciendo que 'tengo una meeting para hacer un brainstorming con el resto del staff' (de esto hablaremos otro día, que tiene tela la cosa también). 

Igual pensáis que soy un poco radical con estas cosas, y quizás hasta tenéis razón, pero si por casualidad acabáis en mi clase, no me digáis que os llamáis Lily o Mathew si no tenéis ganas de que os haga hablar más que a los demás. 

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