No os espereis nada fantástico del tipo 'me he abierto un plan de jubilaciones' o 'he decidido dejar de comer una onza de chocolate después de comer'. Aunque pensándolo bien, quizás el paso que he dado es todavía mayor.
Voy a ponernos en situación. Tengo una amiga que para todos los cumpleaños, reyes y fechas de guardar me regala algo de Harry Potter. Mi hermano me trajo un colgante de HP de recuerdo de Polonia (muy autóctono, si). Lo primero que apunté en la agenda de este año fue la fecha del estreno de Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald (16 de noviembre, por si hay alguien perdido). Aunque esto último creo que es algo bastante maduro sobre todo cuando ves a Dumbledore y empiezas a pensar que quizás Harry Potter no sea solo un mundo para adolescentes.
Could you be my Professor, please?
Pues bien, tuve que acercarme a Madrid a por mi título definitivo del máster de profesorado y me sobraba algo de tiempo antes de coger el tren de vuelta y decidí pasarme por Primark de Gran Vía. Quería ver en mis propias carnes a qué se debía tanto revuelo con la tienda de marras y ya de paso, mirar a ver si tenían algún vestido que me gustase.
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| Yo si la vida fuera justa. (Fuente: DailyMail) |
Así que sí, he madurado. Pero tampoco demasiado, ¿eh? Que no me ponga pijamas de Harry Potter no quiere decir que no vaya a salir a la calle con la camiseta de Harry Potter que compré. ¡Ups!


Los pijamas del Primark son mi perdición, y cuando se juntan con el frikilondrismo... Pero de lo de Harry Potter me he librado XD
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